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viernes, 21 de septiembre de 2012

Fantasmas en El Puerto de Santa María; El Almendrita


En 1879 llegaban a El Puerto de Santa María Antonio Periáñez Lagos con un sobrino, Manuel Almendra Periáñez, de 18 años y huérfano de padre y madre, y su hermana María, un año más joven que él. También les acompañaba un tío abuelo, Francisco Periáñez Salcedo.

Todos naturales de Alcalá. El tío Antonio pasó toda su vida cantando y sacó a la familia adelante actuando como sochantre en la Iglesia Mayor Prioral de El Puerto. La Prioral figuraba en esa fecha entre las diez parroquias más ricas de la archidiócesis de Sevilla. Tenía, asimismo, un nutrido coro de clérigos que cantaban diariamente el oficio divino.

El 2 de junio de 1897, a las nueve de la noche, Manuel Almendra Periáñez, a los 23 años de edad y a consecuencia de una tuberculosis pulmonar, según certificó el facultativo don Lorenzo Barrios, falleció después de una cruel enfermedad de asma, que apenas pudo aliviar aspirando vapores de eucalipto. La enfermedad le impedía estar acostado, por lo que pasaba las horas y los días sentado en el cierro de la casa, número 9 de la calle de Santa Clara de la ciudad portuense, en la acera izquierda mirando desde la C/ Cielos.

El 24 de noviembre de 1996, el jerezano Enrique Pérez Fernández, profesor y escritor en El Puerto de Santa María, publicaba en el Diario de Cádiz, con el título de “Un fantasma en Santa Clara” y el subtítulo de “Te vas a quedar como Almendrita”, la curiosa anécdota que rescataba del antiguo periódico la Revista portuense.

A los dos semanas de la muerte de Manuel Almendra, el periódico la Revista Portuense, con el título “Un muerto que aparece” daba la siguiente noticia: “La fantasía popular que abulta tanto los hechos, aglomera todos los días en la calle Santa Clara un inmenso gentío que se agolpa, para ver estampado, según dicen, en un cristal de un cierro el rostro de un joven, que hace poco tiempo dejó de existir. Las comadres del barrio comentan el hecho entre la gente del pueblo, y no del pueblo por desgracia, dando carácter de verosimilitud a tan graciosa invención.”

Incrédulo, el periodista acudió aquella tarde del 16 de junio de 1897 al lugar de la supuesta aparición y, al día siguiente, publicó una crónica de lo sucedido con los datos que pudo recoger en el lugar de los hechos. Al parecer, una niña de la calle, que acostumbrada a ver sentado en el cierro a Almendra, creyó que seguía viendo su cara, una vez muerto, en un cristal del mismo. La noticia corrió por toda la ciudad, y no pasó el tiempo para que muchos portuenses acudieran a contemplar la aparición.

El periodista contaba que media ciudad desfilaba frente al cierro, hasta el punto de que quitaron la puerta de cristales, pero la gente decía que lo seguían viendo en otro cristal del mismo cierro. Incluso otros lo veían en uno de los cristales de una farola de gas próxima y permanecían allí mirándola hasta bien entrada la madrugada. El señor Periáñez se quejó amargamente de lo que ocurría, pues tenía gravemente enferma a su esposa y, a la pena de la muerte del sobrino, se unía ahora el escándalo de la gente. Pedía al alcalde que enviara a una pareja de la guardia civil para evitar lo que estaba ocurriendo.

El abogado y escritor Luis Suárez, que había conocido los hechos por su abuela materna, doña Candelaria Leal, dio otra versión del suceso en un periódico posterior titulado Cruzados, a comienzos de 1960, bajo el título de Personajes de boca en boca. Y asegura que de aquí surgió el dicho popular portuense, nacido a raíz del acontecimiento: “Te vas a quedar como Almendrita”


* Hemos tenido constancia de diversas fuentes y leyendas sobre este tema, pero tras recabar dicha información, la fuente más fiel a los hechos la hemos encontrado en: http://www.seminariomenordepilas.es de manos de Juan Leiva de donde está sacado el artículo en su totalidad.
Búsqueda de información: La Tertulia Esotérica

martes, 11 de septiembre de 2012

¿Fantasmas en El Puerto de Santa María?


El 11 del 11 de 2011 no podía pasar como una jornada más en una ciudad de evocaciones y leyendas como la antigua Alcanate, la ciudad de los cien palacios, que viene a sumar un misterio más a las muchas incógnitas que jalonan su historia y han quedado reflejadas en la tradición escrita y oral. En esta ocasión, ocurrió junto a la Plaza Alfonso X El Sabio, precisamente el lugar más antiguo de la localidad, cuando una mujer que transitaba a pie aseguró haber escuchado unas voces en las que alguien pedía auxilio de forma reiterada. Según la transeúnte, la voz correspondía a una mujer, y procedía de la discoteca Scala, una antigua bodega situada debajo de una conocida notaría, una sala de fiestas que a esas horas de la mañana de ayer viernes permanecía cerrada a cal y canto. La transeúnte aseguraba que desde el interior de la discoteca una mujer gritaba de forma insistente "socorro, sacadme de aquí", lo que hizo suponer a ella y a otros vecinos y peatones que dijeron haber oído también la llamada de auxilio que alguien se había quedado encerrado en la sala de fiestas la noche anterior, por lo que optaron por llamar a la Policía Local. 


Una pareja de agentes se personó de inmediato en la plaza del Castillo, y comenzó una meticulosa inspección, comenzando por la Casa de los Balcones, revisando las azoteas y asomándose después a un local cerrado desde hace años, anexo a la discoteca. Como quiera que la inspección no dio resultado alguno, la Policía Municipal decidió buscar al propietario de la sala de fiestas para que les abriera el local, a quien pudieron localizar hacia las doce del mediodía. 


A esa hora ya se habían concentrado en la plaza Alfonso X El Sabio, un grupo de ciudadanos y curiosos preocupados por la suerte de la persona que pedía auxilio, "cuyas últimas voces -según manifestaron los testigos- eran más apagadas". 


Los agentes de Policía Local, acompañados por el dueño de la Scala pudieron entrar entonces en la discoteca y procedieron a una revisión completa del local, sin encontrar a nadie en su interior. 


El mismo propietario de la sala de fiestas, Roger Fleming, verificó a este diario que el local estaba vacío y que era "imposible" que hubiera entrado nadie, añadiendo que "no puede salir ningún sonido de la sala", en referencia a las voces de mujer que los testigos aseguraban haber oído. 


El misterio quedaba así en el aire, aunque una parte de los presentes barajó la posibilidad de que en realidad la llamada de auxilio procediera del antiguo caserón de la esquina de la calle Virgen de los Milagros con Santo Domingo. 


El asunto despertó tal revuelo en la zona de la plaza del Castillo que incluso el concejal de Policía Local, el andalucista Carlos Coronado, se interesó personalmente y asistió al lugar acompañado por varios periodistas, justo después de concluir una rueda de prensa que estaba celebrando en el cercano edificio de Rejas Verdes.